Como madre tipo A, la fase neonatal fue la peor

Estoy orgulloso de hacer las cosas bien y a tiempo. Llevar a casa un rompecabezas para bebés de 3,6 kg fue un shock total para mi sistema.

LA Fase neonatal es lindo, con muchas ventajas (muchas siestas, sin rabietas, ese olor √ļnico a beb√©). Tambi√©n es mi fase de crianza menos favorita. Amo mucho a mis tres hijos, pero odi√© los primeros tres meses.

Soy un cortador de galletas tipo A. Soy organizado, ordinario y met√≥dico. Antes del beb√©, hice planes para el jard√≠n de infantes, desde el presupuesto hasta el color. Mi registro de ducha era una lista cuidadosamente compilada de art√≠culos seleccionados despu√©s de horas de extensas revisiones de productos y b√ļsquedas de testimonios de consumidores. Para alguien como yo, llevarse a casa un rompecabezas de 3,5 kg fue la prueba definitiva de mi cordura.

En el cual nublados primeros d√≠as de crianzaNo sab√≠a nada, excepto que se supon√≠a que deb√≠a hacer feliz a mi hijo. La ambig√ľedad era angustiosa. ¬ęFeliz¬Ľ era relativo y puede cambiar. Las cosas que funcionaron un d√≠a (ponerlo en el columpio para dormir la siesta, hacer un poco de ruido, llevarlo a caminar) no funcionaron al d√≠a siguiente. En cambio, se enfrentar√≠a a largos ataques de gritos con la cara roja.

A mi hijo no le importaba el programa recomendado en los libros para ni√Īos. No le importaba cu√°nto tiempo hab√≠a pasado desde la √ļltima vez que comi√≥. No le importaba si me quedaba dormido, si me sentaba a comer o si me duchaba. Claro, no me lo esperaba, pero experimentar esta realidad del mercurio d√≠a tras d√≠a durante meses fue un shock para mi sistema. Como alguien que se enorgullec√≠a de un alto nivel de productividad organizada, me sorprendi√≥ mi incapacidad para lograr algo. He estado ocupado todo el d√≠a, pero no tengo nada que demostrar.

Mi esposo no luch√≥ de la misma manera. Ante un desaf√≠o o un resultado impredecible, simplemente se encogi√≥ de hombros y dijo: ¬ęTodo estar√° bien¬Ľ, mientras yo estaba hiperventilado en el peor de los casos. El miedo surgi√≥ cuando el programa estaba fuera de curso y con un reci√©n nacido era casi todo el tiempo. Una fuga de pa√Īales requer√≠a un ba√Īo y un cambio completo de ropa me har√≠a sentir derrotado y oprimido de inmediato. Llegamos muy tarde ahora. En cuanto lleguemos, volver√° a tener hambre y tendr√© que darle de comer en el coche. Lo haremos m√°s tarde. ¬ŅDeber√≠amos tomarnos la molestia de caminar?

La imprevisibilidad de vivir con un reci√©n nacido me puso tenso, enojado y reacio a planificar: si el plan cambiara, me sentir√≠a miserable. Tambi√©n me sent√≠ sola, como si fuera la √ļnica que experiment√≥ la paternidad de esta manera. Mi esposo pens√≥ que todo estaba bien y ninguno de mis amigos admiti√≥ haber tenido sentimientos similares. Durante mi embarazo, parec√≠a que me dec√≠an lo maravillosa que era la maternidad y lo feliz que ser√≠a si naciera el beb√©.

¬ŅPor qu√© la maternidad no fue as√≠ para m√≠? ¬ŅHice algo malo? Despu√©s de semanas de frustraci√≥n, finalmente le dije a mi mam√° lo infeliz que estaba. Amaba a mi hijo, pero dia a dia Realidad de la paternidad hizo dif√≠cil disfrutarlo. Para mi sorpresa, se apresur√≥ a simpatizar. ¬ęNunca he sido fan√°tica de la fase del reci√©n nacido¬Ľ, dijo. ¬ęNo quer√≠a desear que tu infancia hubiera terminado, pero siempre he querido tener hijos mayores¬Ľ.un reci√©n nacido en los brazos de su hermano mientras la madre y otro hermano miran

Inmediatamente me sent√≠ mejor. Quiz√°s no fui una mala madre. Quiz√°s simplemente no estaba adaptada a esta etapa particular de la maternidad. Despu√©s de todo, hay tantas fases: la fase de siestas de tres d√≠as, la fase inestable de aprender a fallar, la fase de obsesi√≥n por los dinosaurios. Desde beb√©s hasta ni√Īos peque√Īos, desde preescolares hasta estudiantes de secundaria, desde preescolares hasta adolescentes. Los beb√©s cambian constantemente: es la √ļnica parte confiable de la crianza de los hijos. Si odias una etapa, no importa, terminar√° antes de que te des cuenta. Entender esto me alivi√≥ un poco, ya que me di cuenta de que no siempre iba a ser as√≠. No tendr√≠a un beb√© para siempre; Pronto disfrutar√≠a de la maternidad.

Pero, por supuesto, primero tuve que pasar por la etapa del reci√©n nacido. No fue f√°cil. Tener una personalidad tipo A hizo que fuera dif√≠cil apreciar los peque√Īos y pac√≠ficos momentos de la nueva infancia. Luch√© por estar presente durante todas estas sesiones nocturnas de swing silencioso, porque esperaba con ansias el d√≠a en que pudiera ser m√°s productivo y hacer algo tan simple como ducharme durante m√°s de 30 segundos mientras mi hijo rodaba feliz por el suelo. Estaba deseando que llegara el d√≠a en que tendr√≠amos Ambos ser m√°s independiente.

Nunca aprendí a apreciar verdaderamente la fase del recién nacido con mi primer hijo. Tenía tres meses cuando descubrí que este era uno de los secretos feliz paternidad cualquier expectativa de previsibilidad. Pero cuando tuve mi segundo y tercer hijo, obtuve una nueva perspectiva sobre la paternidad que hizo que esos días de recién nacido fueran más fáciles.

Los momentos que una madre comparte con su nuevo beb√© son fugaces. Se llama fase por una raz√≥n: pasa r√°pidamente, a menudo sin previo aviso. Sabiendo que no durar√≠a para siempre, trat√© de apreciar las interacciones del reci√©n nacido con mis hijos m√°s peque√Īos: ver un cambio de pa√Īal, sentir el peso de sus cabezas dormidas en mi pecho y sostener sus deditos mientras amamantan, mirando al futuro. Sab√≠a por experiencia que habr√≠a mucho tiempo para hacer las cosas; este era el momento de hacerle justicia. Ser – estar.

En esos momentos realmente ocupados (cuando el bebé dormía, se despertaba indefinidamente por la noche para mamar o se negaba a dejarlo caer durante toda una tarde), recordaba que pronto terminaría. Ese momento no representó toda la maternidad y mi respuesta no determinó el tipo de madre que era. Recordar eso y permitirme no amar la fase neonatal sin autocrítica y juicio me hizo un poco más fácil sobrevivir.

Este artículo se publicó originalmente en línea en mayo de 2018.

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